Lo que dicen quienes participaron del archivo
Maestra rural, paraje de los Valles Calchaquíes
Grabamos con el equipo durante tres días en la escuela donde doy clase. Lo que más me sirvió fue escuchar después la devolución: identificaron el sonido del viento entre los álamos y las voces de los chicos en el recreo. Ahora ese material está en la colección Escuelas del Norte y mis alumnos lo escuchan para reconocer el lugar donde viven.
Puestero del Mercado San Miguel, Salta
Al principio desconfiaba de que alguien viniera a grabar el mercado. Pero vinieron de madrugada, sin interrumpir, y respetaron los horarios de descarga. El registro quedó impecable: se escuchan los carros, las conversaciones y hasta el mate de las seis. Varios compañeros pidieron copia para sus familias.
Referente comunitaria, fiesta de la Pachamama
Antes de grabar acordamos qué momentos quedaban fuera del archivo. Cumplieron el acuerdo sin excepciones y nos mostraron el material antes de publicarlo. Eso generó confianza: al año siguiente autorizamos más registros y hoy la ceremonia forma parte de la colección Fiestas y Ceremonias.
Guardaparque, ribera del río Bermejo
Pedí una comparación de grabaciones del mismo tramo del río en verano y en invierno. El resultado fue revelador: en enero el agua tapa todo, en julio aparecen las aves. Uso esas tomas en los talleres de educación ambiental y los chicos entienden el ciclo del río sin necesidad de gráficos.
Coordinadora de biblioteca popular, Salta capital
Trabajamos juntos una serie de escuchas abiertas con material del archivo. La devolución más concreta fue que vecinos que nunca habían entrado a la biblioteca vinieron a escuchar los registros de su propio barrio. La actividad se repitió tres veces y quedó como parte de la programación estable.
Si participaste de una grabación y querés dejar tu testimonio, escribinos a info@tilluaurtilli.com o llamanos al +54 9 11 1804 5385.
Antes de sumar una grabación al archivo, casi todos preguntan lo mismo: cómo se coordina una salida, qué se hace con el material y quién decide qué se publica. Acá van las respuestas que solemos dar por teléfono o en la primera reunión.
Trabajamos con sonidos de la vida cotidiana del norte: apertura de mercados, silbatos de tren, agua de acequias, coplas de carnaval, animales de corral, máquinas de ingenio. No hace falta que el sonido sea "importante" ni que esté limpio de ruido. Lo que importa es que esté situado: dónde, cuándo y en qué circunstancia se grabó. Un carro de verduras a las cinco de la mañana vale tanto como un río crecido.
Primero conversamos con la persona o la comunidad que quiere registrar algo. Definimos qué se puede grabar y qué no, en qué horario conviene ir y cuánto tiempo vamos a estar. Después armamos el equipo: grabador, micrófonos direccionales, viento y baterías de repuesto. La salida se hace en dos o tres visitas, no en una sola, porque los sonidos de un lugar cambian según el día y la hora.
La decisión es de quien grabó o de la comunidad donde se grabó. Nosotros podemos sugerir un recorte, explicar por qué una toma funciona mejor que otra, pero no publicamos nada sin un acuerdo previo. En ceremonias, fiestas patronales o reuniones íntimas, ese acuerdo se firma antes de encender el grabador. Si alguien pide que un fragmento no salga, no sale, aunque sea el mejor material de la jornada.
Sí. Las grabaciones que ya están catalogadas se pueden escuchar desde el Mapa Sonoro y desde las Colecciones, con auriculares o parlantes, sin registro previo. Lo que no hacemos es entregar archivos sueltos por fuera del catálogo: cada pieza va con su ficha, su contexto y sus condiciones de uso. Si necesitás una copia para una investigación o una muestra, se pide por escrito y se evalúa caso por caso.
Se puede enviar una grabación propia, siempre que venga con datos claros: lugar, fecha, duración y una descripción breve de lo que se escucha. También se puede participar ayudando a identificar sonidos que ya están en el archivo, corrigiendo nombres de parajes o aportando contexto histórico. Las dos vías están explicadas en la sección Participá, con los formatos aceptados y los plazos de respuesta.
Las voces se tratan como material sensible. Si una persona identificable habla en una toma, se pide su conformidad antes de subirla y se puede pedir la baja en cualquier momento escribiendo a hola@archivosonorodelnorte.ar. Los detalles completos sobre tratamiento de datos, derechos sobre las grabaciones y condiciones de uso están en las páginas de privacidad y términos del sitio.
Si tu pregunta no está acá, podés escribirnos desde Contacto o revisar los criterios de trabajo publicados en Recursos.
Tres maneras concretas de sumar registros al Archivo Sonoro del Norte. Cada formato define qué se graba, cuánto dura el trabajo de campo y qué queda documentado al final. No todas las propuestas encajan en cualquier lugar: el tipo de paisaje, la época del año y los acuerdos con la comunidad definen cuál conviene.
Una jornada de grabación en un punto específico: una estación de tren, la orilla de un río, un campo en época de cosecha. Se documentan hora, clima, fuentes de sonido y coordenadas. Ideal para sonidos que dependen de un momento exacto del día o del año.
Ver casos de este formatoEl mismo lugar grabado en distintas estaciones para comparar cómo cambia su voz. Requiere volver al sitio al menos tres veces en el año y mantener un cuaderno de campo con observaciones. Pensado para ríos, quebradas y zonas de pastoreo.
Consultar guía de campoTrabajo acordado con las comunidades antes de grabar. Se define qué momentos se registran y cuáles quedan fuera del archivo. Incluye entrevistas breves con quienes participan, siempre con permiso explícito y revisión previa del material.
Coordinar una propuestaNo se trata solo de grabar. Cada salida de campo implica planificación, permisos, edición y catalogación. Estos son los frentes de trabajo que sostienen el archivo y que definen cómo se colabora con comunidades, investigadores y público general.
Salidas de dos a cinco días por localidades del norte salteño. Se trabaja con micrófonos direccionales, hidrófonos para cursos de agua y grabadores portátiles para registros en movimiento. Antes de cada viaje se acuerda con referentes locales qué se puede documentar y en qué horarios.
Cada archivo recibe una ficha con coordenadas, fecha, hora, condiciones climáticas, equipamiento usado y una descripción del contexto. Ese trabajo de metadatos es lo que permite que una grabación sirva para investigación o para una consulta escolar años después.
Limpieza de ruidos incidentales, normalización de niveles y recorte de fragmentos útiles. No se altera la naturaleza del sonido original: si un mercado suena saturado, se documenta así. La restauración se reserva para casos de deterioro técnico, no para embellecer el paisaje sonoro.
Encuentros de una jornada en escuelas rurales, bibliotecas populares y centros vecinales. Se enseña a usar un grabador simple, a distinguir capas de sonido y a pensar qué vale la pena conservar del propio entorno. Los participantes pueden sumar sus registros al archivo.
Las colecciones se publican en el Mapa Sonoro con licencias que permiten escucha y uso educativo. Algunos materiales quedan restringidos por acuerdo con la comunidad de origen. Esa decisión siempre la toma quien aportó el registro, no el archivo.
Acompañamos a investigadores, documentalistas y estudiantes que necesitan orientación sobre metodología de registro, permisos comunitarios o criterios de catalogación. Se coordina por correo y, cuando hace falta, con una reunión previa en Salta.
Para ver cómo se aplican estos frentes en casos concretos, revisá los casos de uso o consultá los recursos disponibles para quien quiera grabar por su cuenta.